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Tiempos modernos

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Tiempos modernos

Mensaje por Tsubasa-kun el Dom Oct 07, 2012 6:39 pm

Este es mi primer escrito de Kuroshitsuji. Tal vez ya lo han leído (lo e publicado en otras paginas), pero aun así tuve ganas de publicarlo en el foro. Espero les guste

***

Hace tanto tiempo que estoy aquí. No, más bien, hace tanto tiempo que estoy aquí para el criterio de un humano. Ahora sé que una vida humana no es nada. El tiempo que pase en este mundo como un mortal fue realmente insignificante. En este momento resido, una vez más, en este insignificante mundo.

Arrime, como de costumbre, todas las bancas de la hilera del lado izquierdo del aula haciendo que quedaran pegadas contra la pared. ¿La razón? En primera para poder sentarme en una de ellas y recargarme contra la pared al mismo tiempo que veo por la ventana. En segunda solo por molestarlo a él. En este instante debe de estar por venir. Sí, de un momento a otro entrara por esa puerta, con su misma seriedad de siempre, para después regañarme e irnos a casa.

Actualmente soy un alumno de secundaria. Mi cuerpo no ha cambiado en lo más mínimo y, debo admitir, que mi carácter tampoco.

Escucho sus pasos a lo lejos, está por llegar. Era de suponerse, ya es bastante tarde. Mientras tanto noto como varios compañeros juguetean en el patio principal. Que incrédulos son. Veo con más atención a uno de ellos, me recuerda a una persona que conocí en el pasado. Ojos azules, cabellera rubia y corta al mismo tiempo que una sonrisa burlona yace en su rostro. Me recuerda tanto a esa persona. Veo como un profesor se le acerca y le devuelve un cuaderno que, según presiento, olvidó. Este le agradece aunque le sonríe de una manera diferente, al mismo tiempo que el maestro de cabellera negra y ojos dorados, el cual porta unos pequeños lentes, le mira frio y a la vez deseándole, una extraña expresión si se me permite decir. Dibujo una sonrisa en mi rostro para mí mismo al darme cuenta de la escena.

Poco después veo como algunos otros empleados se marchan: un rubio de ojos azules, el jardinero del instituto; otro tipo más alto, igual que el anterior (rubio de ojos azules), el cocinero de la cafetería; los sigue la secretaria de la directora, una pelirroja de grandes anteojos los cuales impiden ver sus ojos. Sí, todos ellos, se me hacen muy conocidos.

Lo escucho ahora más de cerca, por lo que doy un suspiro pesado antes de que él interrumpa por la puerta del aula.

–Bocchan –me llama sacándome de mis pensamientos con ese tono tan sutil en su voz

–Tsk! –exclamo, no estoy muy feliz de verle

Da un pequeño suspiro pesado. Tampoco está contento por mi actitud. Divisa lo que he escrito en la pizarra (frases como demonio y el pentagrama que antes llevaba en mi ojo derecho).

–Cuantas veces le he dicho… –comienza su sermón

– ¡Ya lo sé! –Le interrumpo molesto –No debo decir absolutamente nada –repito lo que él lleva diciéndome durante tantos años

Fruñe ligeramente el seño para posteriormente sentarse en una banca frente a mí

– ¿Qué le molesta tanto? –Me pregunta con un tono cansado – ¿Le molesta el hecho de tener que llamarme “maestro” todos los días? –cuestiona mirándome fijamente, yo no le dirijo ni la mirada, pero aun así hago una mueca de desagrado

–Quiero irme de aquí–le digo frío

–Ya sabe que… –vuelve a tratar de sermonearme

– ¡No me importa! ¡Ya no deseo estar aquí! –le grito interrumpiéndole de nuevo, serrando los puños de ira

–Bocchan –sus ojos brillan resaltando ese tono carmesí detrás de sus lentes (cuando es un “maestro” siempre lleva esos anteojos) –Se ha vuelto muy impaciente

–Estoy harto –imito su última acción, cambiando el color de mis ojos

–Es por esos humanos parecidos a ellos ¿No es verdad? –dice con un tono frío en su voz

Abro los ojos en par en par. Por mucho que odie admitirlo tiene razón

– ¡Cállate! –Exclamo furico –No es nada de eso –trato de ocultarlo pero todo está más que claro

– ¿La culpa aun lo sigue bocchan? –su tono burlón se hace presente –que decepción, ponerse así de unos insignificantes humanos

–No necesito de ningún humano –le aclaro cerio –solo te necesito a ti –le miro a los ojos, al escuchar esto se sorprende –Vámonos, estoy cansado –ordeno mientras me bajo de la mesa y tomo mi maleta

Noto como Sebastian esboza esa sonrisa suya. Camino hacia la puerta, de repente siento como me toman de la muñeca deteniéndome, de un momento a otro los labios de mi mayordomo están sobre los míos uniéndose en un grácil beso. Correspondo al beso, igual que siempre.

–Si lo que desea es irse yo no soy quién para decir lo contrario, joven amo –me dice después de romper el beso, con su carismática sonrisa de siempre

Le sonrío de lado, de manera un poco engreída, he conseguido lo que quiero, una vez más. Yo mismo borro lo que he escrito en la pizarra y, de nuevo, nos vamos “a casa”.

***

Ok, aquí termina. Lamento si es muy malo y/o aburrido, es que lo hice con prisa jeje (le sé, excusa barata Solitario 2 )

Matta ne Bye
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Tsubasa-kun
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